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  • Bombas de calor para piscinas: ¿vale la pena?

    Extender la temporada de baño de 3 a 7 meses es el sueño de cualquier dueño de piscina. La bomba de calor es hoy la forma más eficiente de lograrlo, pero conviene hacer bien los números.

    Cómo funciona

    No genera calor: lo extrae del aire y lo transfiere al agua, entregando 5–6 kW térmicos por cada kW eléctrico consumido (COP 5–6). Por eso gasta una fracción de lo que gastaría un calefactor eléctrico directo.

    Los números reales

    Para una piscina de 40 m³ con cobertor térmico, mantener 27 °C en octubre cuesta del orden de $60.000–$90.000 mensuales en electricidad, dependiendo de tu tarifa y del clima local. Sin cobertor, duplica esa cifra: el 70 % del calor se pierde por la superficie.

    ¿Cuándo conviene?

    Si usas la piscina solo en enero y febrero, no se justifica. Si tu familia la usaría de septiembre a abril —o tienes spa— la inversión se amortiza en confort desde el primer año. El cobertor térmico no es opcional: es parte del sistema.

  • Productos para piscinas de fibra: lo que debes saber

    Las piscinas de fibra de vidrio dominan las instalaciones nuevas en Chile por su rapidez de instalación. Pero su capa protectora —el gelcoat— exige cuidados distintos a los del hormigón.

    Lo que el gelcoat agradece

    Cepillos de cerdas blandas o esponja, limpiafondos con ruedas de goma, y química siempre pre-disuelta: nunca dejes caer cloro granulado directo al fondo, porque blanquea y pica la superficie.

    Lo que lo daña

    • Cloro de choque sin disolver y tabletas apoyadas en escalones.
    • pH persistentemente bajo: opaca el brillo y favorece el “chalking”.
    • Cepillos de acero o limpiadores abrasivos.
    • Vaciar la piscina sin supervisión técnica: la fibra puede deformarse.

    Rutina recomendada

    Mantén el pH 7,2–7,6 con especial constancia, usa alguicida preventivo (la fibra no es porosa, así que con poco basta) y aplica cera protectora de gelcoat una vez al año para conservar el brillo original.